Se considera como mística a un estado en el que el alma humana alcanza el máximo grado de unión con la Divinidad y lo Sagrado. Es un estado que resulta muy difícil de alcanzar y han sido muy pocos los que lo han obtenido. Se les denomina místicos a aquellos que lo han conseguido.

En el cristianismo, el estado de misticismo se alcanza a través de la oración y del ascetismo. Sin embargo, en el judaísmo se obtiene a través de la cábala. En la religión cristiana es frecuente que se les otorgue el grado de santidad a estas personas.

Es frecuente que muchos místicos cristianos han sido protagonistas de manifestaciones sobrenaturales, denominadas como milagros. En algunos casos, a los místicos les han aparecido unas marcas en el cuerpo denominadas estigmas.

Sin embargo, muchos otros místicos han adquirido facultades sobrenaturales como son el don de la bilocación, que es la capacidad de estar en dos o más lugares a la vez. Otros han desarrollado la percepción extrasensorial o el don de la videncia.

Han sido muchos los místicos que han pasado a la historia por estas capacidades y por las enseñanzas que han dejado a la humanidad. Una de las más conocidas es Santa Teresa de Jesús. En este apartado conoceremos a algunos de los místicos que han jugado un papel clave en la historia de la humanidad y cuya vida sigue envuelta en el halo del misterio.