La historia de la humanidad está repleta de grandes misterios sin resolver. Sucesos inexplicables, objetos que no parecen pertenecer a la época que se les atribuye. Registros de extrañas desapariciones. Testimonios de de apariciones espectrales, de avistamientos de objetos desconocidos en el cielo. Pueblan el planeta grandes enigmas de civilizaciones antiguas.

El mundo del misterio es ese universo que nos atrae porque en él se encuentra todo aquello que escapa a nuestra comprensión, que nos puede dejar fuera de contexto en esta sociedad en la que vivimos, Muestra ese todo a lo que es muy difícil y en ocasiones imposible dar una explicación racional o científica. Algunos provienen de un pasado remoto. Otros habían permanecido olvidados durante mucho tiempo. Otros más pertenecen a la época contemporánea. El misterio no solo puede seducir, sino que a veces también puede atrapar en su trama.

Son muchos los grandes misterios sin resolver algunos encerrados en textos bíblicos como el Arca de la Alianza o el Santo Grial. Antiguas maldiciones como la de Tutankamon que parecen haber cumplido su objetivo. Extraños objetos poseídos por entidades perversas como la caja Dibbuk o la muñeca Annabelle. Enigmas ocultos en obras de arte como las de Da Vinci o el Bosco. Lugares que parecen estar llenos de maldad y seres que no son de este mundo como el misterioso bosque japonés Aokigahara.

TambIén son abundantes extrañas construcciones como la gran esfinge o el monumento megalítico de Stonehenge. Lugares en los que existen portales a otras dimensiones como O Portalén.

El mundo del misterio es tan extenso y a la vez tan fascinante que cada historia o cada suceso queda impregnado en la mente.

Sin más querido lector, te invito a entrar en este fantástico mundo con una frase que el Conde Dracula le dijo a su invitado:

«Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae.»