Existe una delgada línea entre la enfermedad mental y el mal. La maldad es ese límite que algunos deciden traspasar sin importar a quienes puedan hacer daño. El mal es ese placer que algunos sienten por dañar a sus semejante. Nada ni nadie importa a los malvados. Han silenciado sus conciencias. Lo único que importa a los perversos son ellos mismos y sus objetivos. La semilla del mal ha germinado en el mundo, la oscuridad y las tinieblas están por doquier. Sin embargo… solo es necesaria un poco de luz para disolver las sombras.